Verano del '73
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—¿Hablas solo? ¿Cuánto tiempo llevas aquí?—Supongo que tres años…casi tres años…Escucha, yo quería darte las gracias…de no ser por tí yo todavía estaría en el módulo accidentado…tú me salvaste la vida…Sabes, esto es bastante raro…no se, me siento muy solo…ya sabes. Sólo quiero estrecharte la mano…¿me vas a estrechar la mano?—Quizás más tarde…¿Qué estás mirando?—Te pareces tanto a mí…¡es increíble!—¿Por qué yo me parezco a tí y no tú a mí?—Eh!…nos parecemos ambos, supongo…¡Bueno, para mí también es raro! ¿Te apetece jugar al ping pong?—No…—Vamos…te ayuda a relajarte.
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—¿Hablas solo? ¿Cuánto tiempo llevas aquí?
—Supongo que tres años…casi tres años…Escucha, yo quería darte las gracias…de no ser por tí yo todavía estaría en el módulo accidentado…tú me salvaste la vida…Sabes, esto es bastante raro…no se, me siento muy solo…ya sabes. Sólo quiero estrecharte la mano…¿me vas a estrechar la mano?
—Quizás más tarde…¿Qué estás mirando?
—Te pareces tanto a mí…¡es increíble!
—¿Por qué yo me parezco a tí y no tú a mí?
—Eh!…nos parecemos ambos, supongo…¡Bueno, para mí también es raro! ¿Te apetece jugar al ping pong?
—No…
—Vamos…te ayuda a relajarte.

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Tags: cine

La calle está muy dura, los honestos ciudadanos se molestan. Los honestos ciudadanos se molestan –para eso están los honestos ciudadanos– de que últimamente la política se dirima en la calle. Parece una obviedad, pero las obviedades son lo que más se obvia: nadie se pasa el día marchando bajo el sol si puede estar sentado, tranquilo porque esa noche come. Estar en la puta calle, como cada ciudadano –incluso los honestos– sabe, significa estar en bolas y gritando, sin más protección que la intemperie. Así están, hoy, nuestros conflictos: carne viva. Los honestos ciudadanos –los antaño llamados cacerolos– lo olvidan y se quejan. Los honestos ciudadanos suelen decir que no son sus problemas y que por qué tienen que pagar con su tiempo los problemas de otros: los honestos ciudadanos, educandos ávidos, quizá no notan que están recibiendo un curso rápido de responsabilidad social: que están recordando por la vía del embotellamiento que todos somos responsables de lo que nos pasa. Tampoco recuerdan que cuando ellos ocupaban la calle les parecía muy bien, legítimo, decente. (+)

La calle está muy dura, los honestos ciudadanos se molestan. Los honestos ciudadanos se molestan –para eso están los honestos ciudadanos– de que últimamente la política se dirima en la calle. Parece una obviedad, pero las obviedades son lo que más se obvia: nadie se pasa el día marchando bajo el sol si puede estar sentado, tranquilo porque esa noche come. Estar en la puta calle, como cada ciudadano –incluso los honestos– sabe, significa estar en bolas y gritando, sin más protección que la intemperie. Así están, hoy, nuestros conflictos: carne viva. Los honestos ciudadanos –los antaño llamados cacerolos– lo olvidan y se quejan. Los honestos ciudadanos suelen decir que no son sus problemas y que por qué tienen que pagar con su tiempo los problemas de otros: los honestos ciudadanos, educandos ávidos, quizá no notan que están recibiendo un curso rápido de responsabilidad social: que están recordando por la vía del embotellamiento que todos somos responsables de lo que nos pasa. Tampoco recuerdan que cuando ellos ocupaban la calle les parecía muy bien, legítimo, decente. (+)

—La muerte le llegó a Miles Strickland…igual que le llega a todo hombre. Pero para Miles esto no es el fin. Es un nuevo comienzo. Cuando uno sacrifia sus deseos personales por una cuasa, por un bien mayor, nunca muere, nunca desaparece. Eso es lo que significa ser humano. No hay alternativa. Puden escaparse intentando vivir a través de un muñeco, de una máquina. Pero en su interior saben que es una farsa. Aquí, entre estos muros, entendemos cuál es la verdad. Aquí sacrificamos muchos placeres y comodidades modernas con el fin de conectar verdaderamente, no con las máquinas, sino con nosotros mismos. Esa es la condición humana. Eso es lo que da sentido a la vida. Amigos míos: pronto llegará el día en que la vida robótica llegue a su fin. Ese día, lo prometo, ya está cerca. El día de una segunda oportunidad.
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La muerte le llegó a Miles Strickland…igual que le llega a todo hombre. Pero para Miles esto no es el fin. Es un nuevo comienzo. Cuando uno sacrifia sus deseos personales por una cuasa, por un bien mayor, nunca muere, nunca desaparece. Eso es lo que significa ser humano. No hay alternativa. Puden escaparse intentando vivir a través de un muñeco, de una máquina. Pero en su interior saben que es una farsa. Aquí, entre estos muros, entendemos cuál es la verdad. Aquí sacrificamos muchos placeres y comodidades modernas con el fin de conectar verdaderamente, no con las máquinas, sino con nosotros mismos. Esa es la condición humana. Eso es lo que da sentido a la vida. Amigos míos: pronto llegará el día en que la vida robótica llegue a su fin. Ese día, lo prometo, ya está cerca. El día de una segunda oportunidad.

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Tags: cine

Andá a cortar la Quinta Avenida en Nueva York, a ver qué te hace la policía. (+)

Andá a cortar la Quinta Avenida en Nueva York, a ver qué te hace la policía. (+)

MRA DNDE METS L DDO, BLUDO! (+)

MRA DNDE METS L DDO, BLUDO! (+)

Vlad pasa por Bram que pasa por Lugosi, en una especie de carrera de postas en que lo que se juega es el deseo de eternidad. (+)
+ Dracula

Vlad pasa por Bram que pasa por Lugosi, en una especie de carrera de postas en que lo que se juega es el deseo de eternidad. (+)

+ Dracula

Tags: cine libros

…mientras, la manifestación más masiva que hay en Buenos Aires desde el conflicto del campo (alrededor de 50000 personas), para los noticieros no existió. (+)

…mientras, la manifestación más masiva que hay en Buenos Aires desde el conflicto del campo (alrededor de 50000 personas), para los noticieros no existió. (+)

Dos y dos son cuatro / cuatro y dos son seis / seis y dos son ocho / y ocho…? (+)

Dos y dos son cuatro / cuatro y dos son seis / seis y dos son ocho / y ocho…? (+)

Au revoir au penseur sauvage (+)

Au revoir au penseur sauvage (+)

“Yo entiendo que una persona crea, pero que no cierre los ojos. La fe pertenece a otro dominio de la mente en el que no me meto. Yo uso mi razón, mi lógica. Y la historia de la humanidad es, en el fondo, la historia de la muerte. El problema es que nosotros hemos inventado a un dios a nuestra imagen y semejanza, no al revés, y por eso es tan cruel, porque nosotros somos crueles y no sabemos inventarnos algo mejor. Yo no escribo para agradar, tampoco para desagradar; yo escribo para desasosegar.” Del Premio Nobel José Saramago, al presentar ayer en Madrid su novela Caín. (+)

“Yo entiendo que una persona crea, pero que no cierre los ojos. La fe pertenece a otro dominio de la mente en el que no me meto. Yo uso mi razón, mi lógica. Y la historia de la humanidad es, en el fondo, la historia de la muerte. El problema es que nosotros hemos inventado a un dios a nuestra imagen y semejanza, no al revés, y por eso es tan cruel, porque nosotros somos crueles y no sabemos inventarnos algo mejor. Yo no escribo para agradar, tampoco para desagradar; yo escribo para desasosegar.” Del Premio Nobel José Saramago, al presentar ayer en Madrid su novela Caín. (+)